Lleva siglos en los hombros: manos que cuidaron, voces que resistieron, sueños que no se rindieron aunque el mundo dijera “no”.
Antes que nombre, fue silencio. Antes que aplauso, fue lucha. La mujer aprendió a florecer incluso en la tierra que intentó callarla.
Hoy no se celebra solo su belleza, se honra su historia, cada paso que abrió camino para que otras pudieran caminar libres.
